Abarth, el 600 temible

Muchos pensáis que el 600 es ese coche simpático, lento y carismático que llenó las carreteras españolas, incluso los que habéis hecho un tour turístico por Madrid con nosotros, habréis comprobado que sus rabiosos 25 caballos, dan para mucho...pero tanto como para competir en circuito...

 

Ya os hablamos hace tiempo de Juncosa, el preparador español de los Seat 600, ahora os hablaremos de Abarth

Carlo Abarth nació el 15 de noviembre de 1908 en Austria. Desde joven fue un apasionado de los motores y de la velocidad; incluso intento hacerse un hueco en las competiciones de la época, pero un accidente puso fin a su carrera deportiva. Al final de la segunda guerra mundial abandono la dirección de un pequeño negocio automovilístico en Yugoslavia y regreso a Italia. Tras implicarse en el proyecto de Cisitalia, se fue a Turín, donde, en 1949, fundo la empresa que llevaría su nombre. Su fama como preparador de modelos para su uso deportivo creció tanto que, en los años cincuenta y sesenta, su nombre era garantía de éxito.

Muchos fueron los ejemplos de genialidad de este preparador deportivo, creador de auténticos bólidos que arrasaban en los circuitos y cuyo escudo, un escorpión sobre fondo rojo y amarillo, brillaba en el frontal de sus creaciones como un temido amuleto. Uno de sus coches mas populares fue el 850 TC, una versión veloz como el viento del Fiat 600, el mítico utilitario que motorizaría Italia y España. Todo empezó el 9 de marzo de 1955, cunado, en el Salón del Automóvil de Ginebra, se presento por primera vez el 600. Aquellas formas, diseñadas por Dante Giacosa, estimularon a la fantasía a Abarth, quien pensó que podría  transformar el 600 en un bólido capaz de triunfar en las pistas de todo el mundo.

Los buenos resultados deportivos del 750empujaron a Abarth a arriesgarse mas y a finales de 1960 estuvo listo para presentar su pequeño bolido, el Abarth 850 TC (Turismo Competición), con motor de 847 cc y una velocidad máxima de 140 Km/h. Se presento en dos versiones, para competición y carretera y en su exterior no presentaba diferencias notables respecto al Fiat 600. Las únicas variaciones perceptibles eran la altura desde el suelo, inferior al modelo de serie debido a la bajada de la suspension para garantizar un mejor agarre en carretera y un radiador suplementario situado en la parte inferior de la parte delantera que le proporcionaba un temible aspecto.

En 1962, se realizaron dos series especiales del 850 TC. La primera fue el 850 TC Nürburgring, así llamada en honor a la victoria obtenida en la prestigiosa carrera de 500 Km de Nürburgring del año anterior. La segunda fue la 850 TC/SS, con un motor de 57 CV y que después se rebautizo como 850 TC Nurburgring Corsa. También en 1962, Abarth realizo una nueva versión deportiva, mas potente, derribado del 600, el Abarth 1000, con un motor de 982 cc y una potencia de 60 CV. 

Escribir comentario

Comentarios: 0